unnamedEn las ciudades se concentra el mayor número de población mundial, al tiempo que los territorios del planeta se ordenan con un centralidad urbana que transforma las formas de vivir y organizar la sociedad.

La urbanización de la vida ha disparado los consumos tanto básicos como suntuarios de la sociedad, impactando las dinámicas culturales, políticas y sociales, determinando la formación de nuevos sujetos en la ciudad. Estas nuevas dinámicas y configuraciones son resultado del modelo de ciudad neoliberal que podría definirse “como la reestructuración económica y la reorganización espacial, en la que el Estado es reemplazado por el mercado y la empresa, dejando en los ciudadanos la responsabilidad por su autorregulación; y donde la planificación territorial pierde su finalidad de alcanzar la equidad, pues prima ante todo la necesidad de hacer a la ciudad más competitiva a nivel global” (Brand, 2009).

El neoliberalismo modificó la forma de vivir en la ciudad, creándose una tensión entre las formas de habitar que surgen de las necesidades e intereses de los pobladores y la imagen y oferta que hace el mercado. Han cambiado los lugares de encuentro, generándose un desplazamiento entre la plaza de mercado, la cancha y el salón comunal, hacia el centro comercial o los parques de diversiones, donde el conglomerado anónimo reemplaza al vecino.

En el ámbito de lo político el neoliberalismo ha cosechado algunas victorias importantes, imponiendo un imaginario de fragmentación y focalización de la acción. El movimiento social no logra encontrar un elemento de cohesión, y es común encontrar la falta de compresión de la integralidad del modelo, pues su aplicación se percibe fragmentada; se entiende que las consecuencias de cualquier dinámica en un territorio concreto es resultado de un proyecto particular y no de una estrategia total.

En lo social asistimos a nuevos sujetos y nuevos comportamientos; ritmos acelerados, intensas y largas jornadas laborales, cambios radicales en los hábitos alimentarios, van dejando su impronta en un sujeto empujado al individualismo y la competencia como mecanismo de sobrevivencia.

La necesidad de competitividad que se impone a las ciudades, integra los sistemas que las hacen funcionar; directrices, políticas y estrategias se convierten en soporte de la eficiencia económica neoliberal que orienta las dinámicas de explotación y acumulación. La promoción de las ventajas comparativas para atraer la inversión extranjera y conquistar los mercados internacionales, trae consigo la desregularización de la normatividad laboral y ambiental que garantiza la mano de obra barata y la vía libre a la intervención en los territorios desde un extractivismo arrasador. Al mismo tiempo se produce el desmonte de lo público estatal para dejar que sea el mercado el regulador de la vida urbana.

Frente a este diseño de estrategia de control e instrumentalización de la ciudad, los movimientos sociales populares se ven obligados a implementar otras formas de construcción y permanencia, superando las acciones aisladas, construyendo un proyecto político para la ciudad.

En este sentido es necesario reconocer algunos elementos que se convierten en retos para la acción de los movimientos sociales en la ciudad.

• Los impactos del modelo de ciudad neoliberal no son aislados, ni distintos en ninguna parte del mundo; más bien estos se expresan y materializan de manera distinta en los territorios. Por esta razón es necesario tener claro desde las organizaciones sociales que los conflictos a los que se enfrenta en el escenario inmediato son resultado de una estrategia global

• Las acciones dispersas del movimiento social en la ciudad se convierten en hechos aislados que no generan impacto en el grueso de la población, lo que hace que pierdan su fuerza y su posible respaldo.

• La ausencia de una apuesta política común, que se dispute el poder en la ciudad, más allá de intereses particulares como organización o proceso, no permite avances y balances reales de poder desde el movimiento social.

• El desconocimiento del sujeto que habita y construye la ciudad, hace que las acciones de los movimientos sociales pierda eficacia al no identificar necesidades y conflictos principales a enfrentar.

• Finalmente es necesario que desde los movimientos sociales se construya una visión propia de ciudad, desde las lecturas y relecturas de las estrategias del capital presentes en ellas y su desarrollo en la cotidianidad; pero que además reconozca en las identidades territoriales una posibilidad de definir estrategias comunes de acción y movilización, que a su vez permitan elaborar un Programa de Ciudad, para darle cuerpo, acción y dinamismo a la construcción de un proyecto político, con apuesta de poder clara y concreta que se exprese en cada una de sus acciones.

A manera de conclusión, para hablar de alternativas sociales en la ciudad, es necesario tener presente su construcción y ordenamiento como totalidad, tanto desde la compresión y caracterización del modelo y sus impactos como desde la compresión de sus dinámicas de acción y actuación en los escenarios inmediatos y cotidianos. También es necesario que como movimientos sociales realicemos ejercicios críticos de balance de nuestras acciones y proyecciones, que permitan actualizar nuestros métodos de trabajo y formas de actuación, en una perspectiva transformadora.

Implica desatar acciones concretas como la lucha por el acceso a los bienes de la ciudad: educación, vivienda y salud de manera indistinta para todos sus habitantes; trabajo digno y en igualdad de condiciones; acceso a espacios culturales y deportivos; disfrute del espacio público; participación decisoria en los ejercicios planeación y definición de la infraestructura a construir, entre otros aspectos de importancia.

Es aquí donde toma sentido la plataforma o programa de ciudad, entendido éste no como un documento escrito solamente, sino como una acción permanente y cotidiana de recuperación de la ciudad para sus pobladores.

Por: Equipo de Ciudad Cedins

Referencias

La ciudad latinoamericana en el siglo XXI. Globalización, neoliberalismo, planeación. Peter Brand (compilador y editor). Medellín: Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Arquitectura, Escuela de Planeación Urbano-Regional, 2009)
http://cedins.org/

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