1Desde la crisis del capitalismo de la década de 1970, se han venido presentando profundos cambios en el mundo del trabajo y por consiguiente en la clase trabajadora. Esto ha sido así porque para resolver parcialmente su crisis sistémica, el capitalismo ha despojado a la clase trabajadora de los derechos conquistados desde hace más de dos siglos. Es por ello que se ha extendido por todo el orbe la flexibilización y la precarización de las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras, originando el empobrecimiento de amplias capas de la población que vive del trabajo.

Cotidianamente la clase trabajadora soporta la generalización de los contratos basura que no les garantizan ni los más mínimos derechos laborales y sociales. Estos contratos no contemplan estabilidad laboral ni vinculación directa, lo que conlleva a la imposibilidad de cotizar para pensión, salud y riesgos profesionales. La contratación para el puesto de trabajo puede ser por días, horas o algunos meses con la subsecuente angustia de quedar desempleado y durar bajo esta condición bastante tiempo. Igualmente, la clase trabajadora soporta la caída de los salarios y la pérdida adquisitiva del mismo, conduciendo al empobrecimiento de sus familiasy de su entorno más cercano. Asimismo, las jornadas laborales han aumentado considerablemente sin que por ello se perciba igual remuneración, lo que produce el achicamiento del tiempo para pasar con sus amigos y familias pues el trabajo consume la mayoría del tiempo vital. Por si fuera poco, han aparecido las fábricas de la muerte, que en otras palabras son la expresión de la esclavitud moderna, ya que los y las trabajadoras que allí laboran mueren súbitamente a causa del agotamiento originado por las extensísimas jornadas laborales. En estas fábricas el empleo de niños y niñas es mayoritario, sobre todo en el sudeste asiático y también se presente, aunque en menor medida y se maquillen los datos, en Europa, Estados Unidos y América Latina. Adicionalmente, la clase trabajadora global ha perdido su legítimo derecho a la organización y a la sindicalización, ya que en la práctica se les prohíbe y se les persigue si osan formar sindicatos o realizar huelgas o paros. Por consiguiente, y como era de esperarse,ha caído vertiginosamente la tasa de sindicalización causada especialmente por la inestabilidad laboral y por la represión de los patronos y los correspondientes gobiernos contra la clase trabajadora.

Para contribuir a la mejor comprensión de estos procesos de pauperización del trabajo y de las condiciones de vida de la clase trabajadora, es necesario definir los conceptos que más se utilizan para describir la grave situación del ser social que trabaja. Por ejemplo, trabajo precario sería aquel “que se caracteriza por la incertidumbre y lainseguridad…que acarrea en cuanto a la duración del empleo, la presencia de variosposibles empleadores, una relación de trabajo encubierta o ambigua, la imposibilidadde gozar de la protección social y los beneficios que por lo general se asocian con elempleo, un salario bajo y obstáculos considerables tanto legales como prácticos paraafiliarse a un sindicato y negociar colectivamente.”[1]

Del mismo modo, se puede identificar si un trabajador(a) es precario si su trabajo tiene las siguientes características:

  • Aspecto temporal: el trabajo carga alta incertidumbre en cuanto a sucontinuidad y pago oportuno;
  • Aspecto organizacional: el trabajador tiene escaso control sobre suscondiciones de trabajo en cuanto al salario, al ritmo, la intensidad y la jornada.

(Asalariado encubierto).

  • Aspecto de protección: el trabajador está débil o nulamente protegido por la leylaboral. Por ejemplo, si es un asalariado y no tiene derecho a preavisos pordespido, tampoco a indemnizaciones por despido, a vacaciones remuneradas, alpago de cesantías. Asimismo, el trabajador no es cubierto por la seguridad socialcompartida con su empleador. O no tiene canales objetivos para que seanescuchados sus reclamos ante la discriminación o ante tratos inaceptables o elreglamento laboral dentro de la empresa es inexistente o no aplica.
  • Aspecto económico: el trabajador recibe ingresos bajos que lo hacen vulnerablea la pobreza y la inseguridad económica.[2]

Otro concepto que se ha hecho reiterativo para hacer referencia a las formas de precarización del trabajo, es el de informalidad. Pero precarización e informalidad se podrían catalogar como sinónimos, aunque utilizar la noción de informalidad se ha hecho dominante en los informes oficiales. De esta forma trabajo informal se definiría como:

“Los trabajadores por cuenta propia que trabajan para empresas del sector informal, los empleadores dueños de sus propias empresas del sector informal, los trabajadores porcuenta propia que trabajan para hogares, los trabajadores familiares auxiliares,independientemente si trabajan en el sector formal o informal menos que hagan partede los hogares, los miembros de cooperativas de productores informales. Y, losasalariados independientemente si trabajan en el sector formal e informal o para loshogares, pero que su relación de trabajo de derecho o de hecho no está sujeta a lalegislación laboral nacional, al impuesto de renta, a la protección social o adeterminadas prestaciones relacionadas con el empleo (preaviso al despido,indemnización por despido, vacaciones anuales pagadas, o licencias pagadas porenfermedad). También entran aquí los asalariados con empleos ocasionales o delimitada duración, los empleos en los cuales el empleador es un miembro del hogar o siel trabajo del asalariado se encuentra fuera de los locales de la empresa del empleadory empleos en los que el reglamento laboral no se aplica, no se hace cumplir o no sehace respetar por otro motivo” (OIT, 2003:15).[3]

Las cifras sobre precarización son escazas por lo que la mayoría de datos se centran en cuantificar la informalidad. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane),“la proporción de ocupados informales en las 13 ciudades y áreas metropolitanas fue 48,4% para el trimestre móvil septiembre – noviembre de 2014. Para el total de 23 ciudades y áreas metropolitanas, fue de 49,6%.”[4]  En otras palabras, la tasa de informalidad en las ciudades colombianas asciende a casi el 50%, es decir, la mitad de la fuerza de trabajo de las áreas urbanas está en situación de informalidad. Esta es una cifra aterradora y alarmante. Para Bogotá, la cifra que tenemos sobre informalidad es la del año 2013, que  registró una tasa de 43.9%, la más baja en seis años.[5]A pesar de la reducción, la tasa de informalidad en Bogotá sigue siendo muy alta.

Teniendo en cuenta este preocupante panorama, la campaña que impulsamos busca, por un lado, contribuir a la denuncia de estas formas de trabajo que profundizan el empobrecimiento y la pauperización de la clase trabajadora, y por otro, proponer alternativas que promuevan la recuperación de los derechos laborales y sociales arrebatados. Estas propuestas alternativas giran en torno a la consigna del trabajo digno y decente que ha sido reivindicado por sectores sociales, organizaciones sindicales y por la Organización Internacional del Trabajo. Al respecto, a modo de ejemplo, esto dice la OIT sobre lo que debería ser el trabajo decente:

El trabajo decente resume las aspiraciones de la gente durante su vida laboral. Significa contar con oportunidades de un trabajo que sea productivo y que produzca un ingreso digno, seguridad en el lugar de trabajo y protección social para las familias, mejores perspectivas de desarrollo personal e integración a la sociedad, libertad para que la gente exprese sus opiniones, organización y participación en las decisiones que afectan sus vidas, e igualdad de oportunidad y trato para todas las mujeres y hombres. (OIT, 2013).[6]

Aunque hay aspectos positivos en esta noción de trabajo decente de la OIT, es necesario ampliarla y enriquecerla con aportes de los mismos trabajadores y trabajadoras, así como de las contribuciones de organizaciones sociales y sindicatos.

Por último, recalcamos que esta propuesta de justificación que presentamos es parcial y que hay que pulirla y mejorarla más. Esperamos sus críticas y sugerencias.

LÍNEAS DE TRABAJO:

Investigación:   la campaña contra la precarización debe contar con escenarios, investigativos que den cuenta cuantitativamente y cualitativamente de la situación  de las y  los trabajadores en Bogotá. El aporte investigativo sobre el mundo del trabajo, permite la denuncia de las nuevas formas de explotación en el sistema capitalista contemporáneo, por otro lado, genera aportes académicos que dan soporte a  las discusiones  sobre el mundo trabajo, revindicando la lucha por el un trabajo en condiciones y justas.

Formación: La campaña contra la precarización, debe contar con escenarios que permitan la reflexión, la conciencia y el espíritu crítico, de las y los trabajadores vía a la organización social del movimiento obrero y el reconocimiento de las condiciones de explotación, entre compañeros de la misma condición.

Comunicación: Divulgación, de las formas actuales de explotación y de precarización. La comunicación debe contar con diversas formas creativas de tipo artístico cultural, que convoque a nuevas organizaciones  y centralice la importancia de la lucha por el trabajo digno.

Político-organizativo: la campaña: un movimiento unido y cohesionado que ponga en la agenda de discusión la reivindicación del Estatuto del Trabajo y a futuro la creación de una  reforma laboral que se debata en el senado.

[1] Claudia Carolina Córdoba, Documentos de trabajo, El trabajo decente como instrumento conceptual, en httpwww.dane.gov.cocandane_2014imagesDT_DANEel%20trabajo%20decente.pdf, pág 14

[2]Ibíd

[3] Organización Internacional del Trabajo, citado en Claudia Carolina Córdoba, Documentos de trabajo, El trabajo decente como instrumento conceptual, en httpwww.dane.gov.cocandane_2014imagesDT_DANEel%20trabajo%20decente.pdf, pág 16

[4] Medición del empleo informal y seguridad social, trimestre septiembre-noviembre 2014, en http://www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/ech/ech_informalidad/re_ech_informalidad_sep_nov2014.pdf

[5] Bogotá registró la tasa de informalidad más baja de los últimos seis años, en 2013http://www.desarrolloeconomico.gov.co/sala-de-prensa/noticias-principales/1608-bogota-registro-la-tasa-de-informalidad-mas-baja-de-los-ultimos-seis-anos-en-2013

[6] Organización Internacional del Trabajo, citado en Claudia Carolina Córdoba, Documentos de trabajo, El trabajo decente como instrumento conceptual, en httpwww.dane.gov.cocandane_2014imagesDT_DANEel%20trabajo%20decente.pdf, pág5

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